martes, 18 de enero de 2011

Vida Nueva - Capítulo 20


CAPÍTULO 20

domingo, 16 de enero de 2011

Historias

Hay miles de historias que me gustaría contar: historias sobre mi vida, historias nacidas en mi imaginación, de princesas y reyes, de ladrones y burgueses, dragones y demás criaturas legendarias, historias de amor y poder, cualquier cosa digna de ser narrada y que pueda provocar una reacción que puede ser de alegría o hacerte llorar, o todo lo contrario. 

Pero sin duda existe una historia que tengo muchísimas ganas de contar. Es una historia que me lleva atormentando años y que al fin estoy consiguiendo reunir la fuerza necesaria para poder dominarla en lugar de dejar que se apodere de mi. 

Es una historia que muchos ya saben, que he sido capaz de contarla a las personas mas allegadas, pero que todavía existe una persona que ni siquiera se la imagina. Una historia que olvidé y hasta que no pasó el tiempo no fui capaz de darme cuenta de todo lo que supuso para mi. 

Aún hoy esa historia se sigue escribiendo sola, con las últimas gotas de tinta, casi seca ya, que quedan en el tintero. Tan solo espero poder escribir al fin la última página y poder decir adiós definitivamente a ese pesar que llevo arrastrando estos últimos meses. 

Esa página se escribirá cuando sepa de esta historia quien debe saberlo. No es simplemente contar una vez más una historia que tengo ya muy trillada. El mero hecho de reunir las fuerzas necesarias para contárselo tendría un gran significado: que al fin conseguí superar por completo toda la cadena de acontecimientos que desencadenó. No es lo que cuento, es lo que significa lo que cuento, lo que hay tras las palabras de la historia. 

Espero impaciente el día en que al fin logre deshacerme definitivamente de esta carga... para siempre. 

martes, 11 de enero de 2011

Chinos

Informaos bien de lo que compráis, que luego vienen los lloros. Esa es la conclusión que saco de la última adquisición que he tenido.

miércoles, 5 de enero de 2011

Inflad los mensajes, aumentad los caracteres. Añadid miles de emoticonos de sonrisas y guiños. Poned miles de exclamaciones para que me entere o un vídeo con una canción de niños.

Seguid engañándoos a vosotros mismos.

No es que me cabree, ni siquiera me hiere. Si así os sentís mejores personas conmigo adelante, el afecto nunca duele.

Es lo bueno de la hipocresía: que el leer una congratulación vacía no es lo que mi corazón ansía. Pero sí es cierto que me satisface el saber que un nuevo ciclo desde que uno nace cuesta un minuto de vida al que por la calle ni si quiera hace ademán de presentarse.

Gracias, hipócritas, por todas las misivas escritas. Por ello os dedico estas líneas, mientras saboreo con mis verdaderos camaradas una más de nuestras magníficas veladas.

sábado, 1 de enero de 2011

Promesas

Al acabar un año la gente suele proponerse metas que cumplir durante el año venidero. Dichas metas pueden ser las más típicas como ir al gimnasia para adelgazar los 5 kilos que has cogido en las comidas navideñas o dejar de fumar, que cada día sube más el precio del tabaco (y además el 2 de Enero ponen más impedimentos aún)

Sin embargo, las metas que de verdad importan son las que uno se propone a sí mismo y tiene intención de llevar a cabo. Ya no me acuerdo de las que me propuse el año pasado, pero está claro que no me obsesioné con ellas y no se si las cumplí o no. Esta vez, con este blog, prefiero dejarlas escritas y a la vista pública.

Así que tras esta introducción, allá van mis metas para este nuevo año 2011:

martes, 7 de diciembre de 2010

Deseos

Si un genio apareciese de repente y me concediese un deseo, yo (ignorando lo extraordinario de la situación) le pediría que eliminase mi impulso de pedir un deseo.

Habría tantas cosas que se me podrían pasar por la cabeza que sería imposible elegir. Todos los deseos inalcanzables, los sueños rotos, las promesas incumplibles, los esfuerzos baldíos, los sentimientos anhelados, las situaciones que no pude llegar a vivir, los errores del pasado, las ilusiones rotas en miles de pedazos, las esperanzas vanas, todo aquello que nunca llegaré a ser y lo que dejo atrás en cada paso, las renuncias lacerantes, las lágrimas que no llegué a derramar, el ansia de reciprocidad, la vital necesidad de eludir la eterna soledad, punto punto punto.

Pero no importa porque no puede ocurrir, no existe ningún ser que conceda deseos en este mundo.